En medio de un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, aseguró que la reciente decisión de la Suprema Corte de Estados Unidos de anular la mayoría de los aranceles globales confirma que el libre comercio sigue siendo la ruta más eficaz para generar prosperidad.
La legisladora puso el tema en términos claros: cuando los gobiernos elevan aranceles —es decir, impuestos a productos importados— las mercancías se encarecen, las cadenas de suministro se complican y las inversiones se frenan. En cambio, cuando se eliminan esas barreras, el intercambio comercial crece y las economías se vuelven más dinámicas.
Por eso, subrayó que México debe defender con firmeza el trato preferencial que tiene dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este acuerdo, explicó, no es un asunto técnico reservado a especialistas: es el instrumento que permite que millones de productos mexicanos crucen la frontera con ventajas arancelarias, sosteniendo empleos en sectores como el automotriz, el agroindustrial y el manufacturero.
López Rabadán advirtió que la próxima revisión del tratado debe asumirse como una oportunidad estratégica y no como un simple trámite. Prepararse implica garantizar seguridad jurídica —reglas claras y estables— para que los socios comerciales confíen en México. También significa consolidar a América del Norte como el bloque económico más competitivo frente a Asia y Europa.
En entrevista en el Palacio Legislativo de San Lázaro, insistió en que cuidar el T-MEC es cuidar los ingresos de millones de familias. Si el acuerdo se debilita, el impacto no sería abstracto: se reflejaría en menos inversión, menor crecimiento y empleos en riesgo. Si se fortalece, puede traducirse en más fábricas, mayor innovación y mejores salarios.
La diputada también reiteró su petición para que legisladores participen en el llamado “cuarto de al lado” durante la negociación comercial. Esta figura permite que el Congreso acompañe técnicamente el proceso y aporte distintas visiones políticas, con el objetivo de defender mejor los intereses nacionales.
Más allá de las diferencias partidistas, sostuvo que la política comercial debe asumirse como una política de Estado. Destacó además el papel de los contrapesos en el sistema estadounidense, señalando que la intervención del Poder Judicial demuestra la importancia de que ningún poder concentre decisiones sin revisión.
En un contexto global donde las decisiones comerciales pueden alterar el rumbo económico de países enteros, el mensaje de López Rabadán es directo: México debe apostar por el libre comercio con reglas claras, proteger su posición dentro del T-MEC y prepararse con seriedad para asegurar crecimiento y estabilidad en los próximos años.






