En los días de calor, cuando el ánimo pide algo fresco pero sustancioso, la ensalada de lentejas con quinoa emerge como un clásico infalible en las mesas argentinas. Este colorido bol se ha convertido en el compañero ideal de tuppers de oficina, picnics al aire libre y cenas rápidas familiares, ganándose un lugar privilegiado entre quienes buscan una opción liviana, nutritiva y sin complicaciones. Su encanto radica no solo en su frescura y aporte energético, sino en la facilidad con la que se adapta a cualquier menú, seduciendo incluso a aquellos que no suelen incluir legumbres en su dieta habitual.
Es una receta que celebra la simplicidad sin sacrificar el equilibrio nutricional: ideal para dietas vegetarianas, perfecta para quienes desean sumar proteínas de origen vegetal y adaptable a los ingredientes que haya en la heladera. Se sirve fría o a temperatura ambiente, lo que la hace irresistible tanto para anticipar el verano como para disfrutarla durante todo el año, siempre lista para recibir el toque personal de cada cocinero.
La preparación es tan sencilla como satisfactoria. Combina lentejas cocidas y quinoa blanca con un arcoíris de vegetales frescos —tomate, zanahoria, cebolla morada y morrón—, todo unido por el clásico y luminoso aderezo de aceite de oliva y jugo de limón. No requiere técnicas complejas: solo hervir, cortar y mezclar. El resultado es un plato vibrante, sabroso y completo, que demuestra que comer bien puede ser simple, rápido y lleno de sabor.
Receta: Ensalada de lentejas con quinoa
Tiempo total: 30 minutos | Rinde: 4 porciones abundantes
Ingredientes:
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200 g de lentejas secas (o 400 g cocidas)
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100 g de quinoa blanca
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2 tomates medianos en cubos
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1 zanahoria rallada
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1 cebolla morada pequeña o 2 cebollas de verdeo picadas
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½ morrón rojo en cubitos
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1 puñado de perejil fresco picado
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3 cucharadas de aceite de oliva
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Jugo de 1 limón
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Sal y pimienta a gusto
Preparación paso a paso:
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Lavar la quinoa bajo agua fría hasta que el agua salga clara. Cocinar en el doble de volumen de agua con una pizca de sal, tapada, a fuego bajo durante 15 minutos. Dejar enfriar y desgranar con un tenedor.
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Hervir las lentejas en abundante agua sin sal hasta que estén tiernas (15-20 minutos). Escurrir y enfriar por completo.
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Picar todos los vegetales frescos y mezclar en un bol amplio con las lentejas y la quinoa frías.
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Incorporar el perejil, el aceite de oliva y el jugo de limón. Salpimentar y mezclar con suavidad.
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Refrigerar al menos 30 minutos antes de servir para que los sabores se integren armoniosamente.
Consejo clave: respetar el enfriamiento completo de lentejas y quinoa es esencial para mantener la textura crujiente de los vegetales y evitar que la ensalada quede apelmazada.
Desde el punto de vista nutricional, cada porción ofrece aproximadamente 320 calorías, con 13 gramos de proteínas, 47 de carbohidratos y 8 de grasas saludables —cifras estimadas que pueden variar según los ingredientes utilizados—. Se trata de un perfil equilibrado que proporciona energía de liberación lenta, fibra y micronutrientes esenciales, ideal para una comida completa o una guarnición sustanciosa.
En cuanto a su conservación, esta ensalada mantiene su frescura en la heladera, bien tapada, hasta por tres días. No se recomienda congelarla, ya que la textura de la quinoa y los vegetales puede deteriorarse tras la descongelación. Lo mejor es prepararla con anticipación para que los sabores maduren, convirtiéndola en la solución práctica para esos días en los que el tiempo escasea pero el deseo de comer bien permanece intacto.
Más que una moda pasajera, la ensalada de lentejas con quinoa representa una elección consciente y gozosa: la prueba de que lo saludable puede ser colorido, versátil y profundamente sabroso. Un clásico moderno que ha llegado para quedarse.






