La incertidumbre reina en Islamabad. Lo que debía ser el inicio de una ruta de paz en Pakistán este viernes 10 de abril, se ha convertido en un estira y afloja de pronóstico reservado. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, puso las cartas sobre la mesa: no habrá negociación si no se aplica el alto al fuego en Líbano y si Estados Unidos no libera los activos financieros de Irán que tiene congelados.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien tiene previsto aterrizar en suelo pakistaní el sábado 11 de abril por la mañana, no se quedó callado. Antes de despegar desde Washington, lanzó una advertencia clara a los iraníes: “no jueguen” con la paciencia de la Casa Blanca. Aunque Vance asegura que extiende una mano abierta, también dejó claro que no serán «receptivos» si detectan malas intenciones.
El polvorín de Líbano y el Estrecho de Ormuz
El nudo gordiano del conflicto es si la tregua pactada de dos semanas incluye a Líbano. Mientras Irán y el mediador Pakistán afirman que el cese al fuego es total, Estados Unidos e Israel lo desmienten categóricamente. La realidad en el terreno es cruda: apenas este miércoles, los ataques en Líbano cobraron la vida de más de 300 personas, convirtiéndose en la jornada más sangrienta desde que estalló la ofensiva el 28 de febrero.
Además, el control del Estrecho de Ormuz sigue siendo un dolor de cabeza para la economía global. Aunque el acuerdo de tregua pedía su reapertura, el flujo petrolero es casi nulo. El propio Donald Trump acusó a Teherán de hacer un “muy mal trabajo” y de incumplir los términos, mientras el precio del barril de crudo se mantiene a raya, justo por debajo de los 100 dólares.
Delegaciones en suspenso
A pesar del fuerte dispositivo de seguridad que ha convertido a Islamabad en una ciudad fantasma, la llegada de los protagonistas es un misterio. La agencia iraní Tasnim calificó como “totalmente falsa” la noticia de que sus negociadores ya están en el lugar, reiterando que las pláticas están suspendidas mientras el “régimen sionista” continúe bombardeando al grupo Hezbolá.
La comitiva de Estados Unidos, liderada por JD Vance, cuenta con figuras de peso como Steve Witkoff y Jared Kushner. Paralelamente, se espera que la próxima semana Líbano e Israel intenten una negociación directa en Washington, aunque el jefe de Hezbolá, Naim Qasem, ya advirtió a los suyos que no aceptará “concesiones gratuitas”.
Con el enriquecimiento de uranio aún sobre la mesa y las armas sin silenciarse del todo, la paz en Oriente Medio pende de un hilo tan delgado como la voluntad de quienes hoy prefieren los mensajes en redes sociales antes que el saludo de mano.






