La implementación de la Credencial Universal de Salud ha iniciado formalmente bajo un esquema de priorización técnica que pone a la cabeza del padrón a las personas mayores de 85 años. De acuerdo con los protocolos de la Secretaría de Bienestar, esta decisión se sustenta en datos del INEGI que señalan a este grupo demográfico como el de mayor demanda de servicios médicos crónicos.
La meta institucional es consolidar una llave de acceso única que permita la portabilidad de expedientes en todo el territorio nacional.
La logística de atención se rige por un estricto orden alfabético basado en el primer apellido de los interesados. Según la plataforma Ubica tu Módulo, este escalonamiento busca evitar desplazamientos innecesarios y aglomeraciones en las sedes de registro.
El proceso incluye la captura de datos biométricos y la validación de identidad mediante la CURP certificada, eje central de la interoperabilidad del sistema nacional de derechohabientes.
Para este primer ciclo, la Secretaría de Salud ha dispuesto personal capacitado para asistir a los ciudadanos en la validación de documentos. Los requisitos indispensables en original y copia son la identificación oficial vigente, comprobante de domicilio no mayor a seis meses y un número telefónico de contacto para notificar la entrega física del plástico.





