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De las coladeras a Polanco: la oscura vida de Alberto, el reo viral

Con la cabeza rapada, el uniforme beige reglamentario y una frialdad que solo dan los años de encierro, Alberto, un interno de 36 años, se ha convertido en el centro de la conversación digital tras revelar su cruda trayectoria criminal. En una entrevista para el podcast Penitencia, el reo —quien purga una condena de 72 años de cárcel— detalló cómo pasó de vivir en las coladeras de Tacubaya y La Merced a operar una red de secuestro y homicidio que, según su testimonio, tocaba altas esferas del poder y la farándula.

Una infancia marcada por el hierro

La historia de Alberto comenzó en el abandono; a los 15 días de nacido fue dejado en un albergue con una carta de despedida. A los 5 años, fue adoptado por un matrimonio que, lejos de darle un hogar, lo sometió a torturas: vivía encadenado junto a un perro y sufría abusos sexuales constantes por parte de su padrastro.

A los 6 años escapó a las calles de la Ciudad de México, donde fue «educado» por hombres mayores en el consumo de drogas y el robo de subsistencia. Sin embargo, su vida dio un giro siniestro al ser reclutado por un presunto «Escuadrón de la Muerte». Durante un año de cautiverio y entrenamiento forzado, Alberto presenció la muerte de otros niños, incluyendo a su pareja de entonces, una menor de apenas 9 años.

El sicario invisible del sistema

Tras ser liberado bajo condiciones específicas, Alberto asegura que comenzó a trabajar para personajes vinculados a la Cámara de Diputados y al gobierno. Su labor era el «trabajo sucio»:

  • Robo de niños: Utilizaba su apariencia inofensiva para engañar a víctimas.
  • Homicidios: Confesó haber asesinado y torturado a su propio padrastro como venganza.
  • Logística criminal: A los 17 años, ya poseía autos de lujo y un departamento en Polanco, aunque seguía visitando las coladeras para llevar víveres a quienes consideraba su verdadera familia.

En sus declaraciones, que han sacudido las redes sociales, involucró nombres de figuras públicas como la fallecida actriz Carmen Salinas, vinculándola con presuntos rituales y redes de maltrato, acusaciones que han generado un intenso debate sobre la veracidad de los testimonios de internos y la cara oculta del espectáculo mexicano.

El final del camino: 72 años de sentencia

La carrera delictiva de Alberto terminó cuando se negó a asesinar a uno de sus jefes, a quien le guardaba estima. Tras este acto de desobediencia, fue abandonado por sus protectores y finalmente detenido por el secuestro de familiares de un delegado de la CDMX.

Desde los 18 años habita tras las rejas. Sin muestras de arrepentimiento y con una indiferencia que hiela la sangre, afirma que la delincuencia es lo único que conoce. Su caso ha polarizado a la audiencia entre quienes ven en él a una víctima sistémica de una maternidad no planeada y quienes exigen que caiga todo el peso de la ley sobre un criminal confeso.

 

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